Los novios vistieron esmoquin Prada blanco para su boda en la ciudad de Oaxaca

Mario Graniel y Guy Rejwan se conocieron en 2013 durante su primer año en la escuela de negocios de la Universidad de Columbia. Se comprometieron seis años después durante un viaje a Florencia. Mario mencionó el tema durante la cena para que uno de los dos pudiera prepararse para hacer la pregunta. “¡Guy, en cambio, tomó esto como una propuesta y dijo ‘sí’ allí mismo!” Recuerda Mario, que es vicepresidente de Fendi.

Poco después del compromiso, los dos se pusieron en modo de planificación y eligieron el Jardín Etnobotánico de Oaxaca, un jardín botánico en la ciudad de Oaxaca, como el lugar de su boda. “Ambos nos decidimos por Oaxaca por su riqueza cultural, historia y comida”, explica Guy, propietario de una empresa de bienes raíces residenciales. “Mario es mexicano y siempre ha tenido un amor especial por la ciudad, y yo también me enamoré durante un viaje de mochilero antes de la universidad”.

“La planificación fue emocionante ya que ambos pudimos inculcar nuestros gustos y culturas en el fin de semana de bodas”, agrega Mario. “Por ejemplo, honramos las tradiciones judías de Guy casándonos bajo una jupá y decorando la jupá con flores tradicionales mexicanas. Nuestra ceremonia se llevó a cabo en los jardines de un antiguo convento católico. También decidimos trabajar solo con proveedores mexicanos y utilizar la comida, las flores y los materiales de decoración de la región”.

La pareja reclutó a la organizadora de bodas Marcela González y a la compañía de eventos Tónico Visual, quienes tienen su sede en la Ciudad de México y entendieron muy bien la tarea. El resumen de la decoración delineó una estética que Mario y Guy describen como “México moderno” y se centró en tonos cálidos y terrosos y materiales naturales auténticos del país.

El fin de semana comenzó con cócteles de bienvenida en Criollo, un restaurante de Enrique Olvera. El evento tuvo lugar en el gracioso o el huerto, y la invitación decía “Atuendo de cóctel festivo”. Flores monocromáticas en una variedad de mesas adornadas con naranjas, que contrastan con los jarrones de barro negro que son específicos de Oaxaca. Se sirvieron muchos cócteles de mezcal, y hubo una instalación de luces para enmarcar el espacio y servir como telón de fondo para los brindis de familiares y amigos.

El sábado, la pareja adoptó un look más suave para la ceremonia con una estructura de flores giratorias de gladiolo blanco, que es una flor típica mexicana, mezclada con amaranto. Esta paleta más sutil se extendió también a los looks del día de su boda. Mario y Guy sabían que querían usar el mismo esmoquin en la ceremonia. Por casualidad, después de que se comprometieron en Florencia, se encontraron con un esmoquin marfil de Prada en una hermosa mezcla de seda y algodón. “Tuvimos suerte de que tuvieran nuestros dos tamaños”, dice Mario. “Estaba trabajando para Prada en ese momento y sentí que era la marca perfecta para representar nuestro estilo y personalidad. Nunca habíamos pensado en vestir todo de blanco, pero estábamos enamorados del color, la textura y el corte chic del traje. Una de las mejores cosas de las bodas gay es que hay menos tradiciones y expectativas, lo que permite más espacio para la exploración y la autenticidad”.

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